San José de Jáchal está a 150 km al norte de la ciudad de San Juan por Ruta 40 y se accede a ella desde los 4 puntos cardinales. Si estás pensando en un viaje por la provincia de San Juan, seguro que ya te apareció en el radar porque se la considera la “capital” del norte sanjuanino.
Acá tenés caminatas, molinos de 150 años que todavía funcionan, paisajes que también te dejan sin palabras y, por supuesto, es una de las ciudades más cercanas a Ischigualasto o Valle de la Luna.
Es muy mala idea quitar a Jáchal de tu itinerario… ¿Por qué? Te lo contamos en este video.
Cómo se llega a Jáchal
Jáchal funciona como nodo entre distintos puntos de San Juan y La Rioja, así que el acceso depende de por dónde accedas.
A Jáchal desde San Juan Capital (acceso sur)
Son unos 155 km por la Ruta 40 hacia el norte, todo pavimentado y en estado regular, al menos cuando fuimos nosotros.
Entrar a Jáchal desde Rodeo y el Dique Cuesta del Viento (acceso oeste)
Es el acceso por el que fuimos nosotros.
Son 40 km por la Ruta 150 desde Rodeo, un camino que se hace en una hora larga porque el paisaje obliga a ir despacio y parar seguido.
Llegar a Jáchal desde Ischigualasto y el Valle Fértil (acceso este)
Se llega por la Ruta 150 hacia el este, pasando por Huaco. Son unos 150 km hasta el parque y algo de 200 km hasta San Agustín del Valle Fértil.
Esta ruta es ES-PEC-TA-CU-LAR.
Desde Guandacol o Villa Unión en La Rioja (acceso norte)
Se llega por la Ruta 40 hacia el norte, son unos 117 km hasta Guandacol y algo de 160 km hasta Villa Unión.
Qué hacer en Jáchal y alrededores
Generalmente, cuando hablamos de Jáchal, nos podemos referir tanto al valle como al departamento como a la ciudad. Pero específicamente, y más si hablamos de distancias en Google Maps, el nombre de la localidad es San José de Jáchal.
Hay muchísimo para hacer por estos lados. Nosotros estuvimos 3 días y, aun así, nos quedaron varios lugares pendientes.
Recorrer San José de Jáchal
Viven acá unas 15.000 personas y todo se organiza alrededor de la Plaza San Martín.
En la plaza hay un monumento a Juan de Echegaray, quien fundó el pueblo en 1751. Enfrente funciona un comedor con precios accesibles, ideal para probar una milanesa jachallera.
Santuario Arquidiocesano San José
Enfrente de la plaza está el Santuario Arquidiocesano San José, inaugurado en 1878 y declarado monumento histórico nacional en 1978. Ahí se venera al Señor de la Agonía, un Cristo traído desde Potosí en el siglo XVII, y a San José, patrono de la ciudad.
Comer Pachata
Si ves un cartel que dice «pachata», es un sándwich típico sanjuanino de lomo a la parrilla en pan baguette. Probalo.
Conocer los molinos harineros de Jáchal
Durante el siglo XIX, Jáchal fue una de las zonas harineras más importantes del país.
Varios de aquellos molinos todavía se conservan y cuatro de ellos fueron declarados Monumento Histórico Nacional. Nosotros fuimos a conocer el Molino del Alto (o Molino García) y no nos arrepentimos.
La entrada, en nuestro caso, fue a voluntad y nos atendieron con muchísimo detalle.
Lo curioso: cuando el río trae agua y hace funcionar la noria, el molino todavía funciona y produce harina.
El otro molino histórico de la zona es el de Reyes. Nosotros no lo visitamos, y durante el viaje nos comentaron que suele permanecer cerrado o con disponibilidad limitada. Antes de ir, conviene confirmar si se puede visitar ese día.
Embalse Los Cauquenes

La Cordillera de Los Andes desde el Embalse
El Embalse Los Cauquenes es la primera parada de la ruta escénica que une Jáchal con Huaco. Son 40 kilómetros en total y el embalse está en la mitad.
Tiene una vista panorámica y amplia con la cordillera nevada de fondo.
Área Protegida La Ciénaga
Después del embalse empiezan los 20 km de camino más angosto, con sectores de un carril y medio, tramos de cornisa y con algunas irregularidades en el pavimento.
A unos 25 km de San José de Jáchal se entra a La Ciénaga, un área natural protegida desde 2005 que abarca 9.600 hectáreas.
Es zona de gran valor geológico, con formaciones parecidas a las de Ischigualasto pero en un espacio más chico. Por eso la llaman “un aula a cielo abierto”. También es santuario de aves.
Dejamos el auto y salimos a caminar: vimos geoformas curiosas y una zona de piedras completamente blancas que en el video terminamos bautizando como ‘Los Nevados’.
La cuesta de Huaco

El valle en toda su extensión
Después de La Ciénaga se llega al punto más alto de toda la cuesta con un mirador desde donde se ve el valle completo con una sucesión de cerros violetas, verdes, amarillos, rojos y naranjas mezclados en el mismo paisaje.
Y abajo, el pueblo de Huaco.
Ya bajando, junto al camino, aparece el Sillón del Gigante: una roca con forma de sillón, moldeada por el viento y el agua durante millones de años.
Huaco
Es un pueblo tranquilo, de unos 1.000 habitantes, al pie de la cuesta. Cuando llegamos no encontramos casi ningún local abierto para comer, así que terminamos comprando algo en un kiosco para armarnos unos sanguches.
Dos cosas sobre Huaco:
- Allí está el viejo molino harinero de la familia Dojortí, que también es monumento nacional.
- Es el lugar de nacimiento de Buenaventura Luna, uno de los músicos más importantes del folclore argentino.
Otros lugares y actividades que nos quedaron pendientes en Jáchal
Como dijimos… Jáchal da para parar y no solo pasar. Nos quedaron varias cosas pendientes para conocer, algunas por falta de tiempo y otras por las condiciones climáticas que se presentaron durante el viaje.
Te las compartimos acá por si querés sumarlas a tu itinerario:
Garganta del Río Jáchal
Queda a mitad de camino entre el Dique Cuesta del Viento y San José de Jáchal, sobre la Ruta 150.
Pasamos por el acceso pero decidimos no bajar: encontramos el río con muy poco caudal y preferimos guardarlo para otra visita en mejores condiciones.
Trekking a Pasleam
Es una caminata de entre 4 y 6 horas que se abre a unos 26 km al norte del centro de Jáchal, cerca de Villa Mercedes.
El sendero sigue un arroyo entre paredones de roca hasta llegar a una serie de pozones de agua.
Es de bajo impacto físico y apto para principiantes.
Trekking a Los Coloraditos
A pocos kilómetros del centro de Jáchal, es una secuencia de formaciones rocosas sedimentarias que se puede recorrer caminando o en bici.
Es una zona de interés geológico, con senderos de dificultad fácil a moderada.
Camping Agua Negra
Está en la localidad de San Roque, a unos 12 km del centro de Jáchal . Tiene vertientes de agua cristalina, zona de acampe y parrillas, y es uno de los lugares más elegidos por los propios jachalleros en verano.
Más trekkings, cabalgatas y bicicletas
Luego de 3 días, si nos preguntás de qué nos quedamos con más ganas de hacer en Jáchal es caminar.
Toda la zona es tentadora para meterse entre las sierras, subir, bajar y explorar.
Volveremos y lo haremos.
¿Cuántos días quedarse en Jáchal?
Con 2 días alcanza para conocer los principales atractivos: el centro, los molinos y la Cuesta de Huaco.
Con 3 días, como hicimos nosotros, el ritmo es más tranquilo y da tiempo a combinar pueblo, patrimonio y naturaleza sin apurar nada.
Si además querés sumar trekkings como Pasleam o Los Coloraditos, o alguna actividad de aventura, calculá 4 días o más.
¿Cuándo visitar Jáchal?
Jáchal tiene un clima árido, con veranos muy calurosos e inviernos fríos y secos. La mejor época para recorrerlo es en primavera u otoño, cuando las temperaturas son más templadas.
Si tu visita coincide con noviembre, podés sumar la Fiesta Nacional de la Tradición, uno de los eventos culturales más importantes del norte de San Juan, con noches centrales en el Anfiteatro Buenaventura Luna.
Qué hacer después de Jáchal
Si estás armando un itinerario por San Juan, desde Jáchal podés seguir hacia Ischigualasto y el Valle Fértil, hacia Iglesia y Rodeo, o volver hacia San Juan Capital para conectar con el resto de la provincia.
Acá te dejamos una guía para que armes tu recorrido por San Juan en auto conociendo los principales atractivos en pocos días.
Trabajar y viajar por Jáchal
Nosotros recorremos nuestro país así, tranquilos, porque trabajamos mientras viajamos.
Es decir, llevamos nuestras compus en la mochila y con eso generamos los ingresos que necesitamos. Sin oficinas, sin días de vacaciones, sin depender de nuestros ahorros.
Es nuestra manera de andar.
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