Santuario de la Difunta Correa en San Juan: cómo llegar y qué ver

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La Difunta Correa es una de las grandes manifestaciones de fe popular en Argentina presente en pequeños altares con botellas de agua al costado de casi cada ruta del país. La historia detrás de eso es triste.

Su santuario principal está en la localidad de Vallecito, a 64 kilómetros de San Juan Capital. Sea cual sea tu relación con la fe, si estás armando un viaje por la provincia de San Juan, este es uno de sus lugares más emblemáticos. 

Nosotros fuimos sin expectativas y salimos sorprendidísimos… si querés spoilearte, mirá este video… 

Cómo llegar al Santuario de la Difunta Correa 

El Santuario de la Difunta Correa está en la localidad de Vallecito, departamento de Caucete, a unos 60 kilómetros de la San Juan Capital

Vallecito está sobre la ruta 141 o sea que se accede: 

  • Por el noreste desde el Valle Fértil o desde Chepes en La Rioja.
  • Por el oeste desde la Ruta 20 que conecta Vallecito con Caucete y San Juan Capital.

Nosotros veníamos por la Ruta 20 desde San Luis y tomamos el desvío en la 141 hacia el Santuario de la Difunta Correa.

Atención que hay un cartel bastante chico que indica este desvío. 

También hay colectivos regulares desde la Terminal de Ómnibus de San Juan, y para quien prefiera algo distinto, existe la Senda del Peregrino: un camino habilitado para hacerlo a pie, a caballo o en bici, con paradores en el trayecto.

Quién fue la Difunta Correa

Deolinda Correa vivió en San Juan a mediados de 1800, en plena época de guerras civiles argentinas. Su marido fue reclutado a la fuerza por las montoneras, y ella salió a buscarlo cruzando el desierto con su bebé en brazos.

El agua se le acabó en el camino y murió de sed en la zona que hoy es Vallecito. Unos arrieros encontraron su cuerpo días después, y se sorprendieron al ver que su bebé seguía con vida, alimentándose de su pecho. Eso en sí mismo se consideró un milagro.

Años más tarde, el arriero Flavio Zeballos perdió su ganado en una tormenta y le prometió a la Difunta Correa que si lo recuperaba, le construiría un altar. Así fue, y desde ahí se la venera como santa popular, aunque nunca fue reconocida por la Iglesia Católica.

Por eso, en cada altar de ruta que encuentres, vas a ver botellas de agua: son la ofrenda que se le deja para que a ella nunca le falte agua, y para dar alivio al viajero cansado y sediento que pase por ahí.

Qué ver en el Santuario de la Difunta Correa

El Santuario de la Difunta Correa es mucho más grande, más impactante y sorprendente de lo que alguna vez nos hubiéramos imaginado.

Pero nada de caos, todo está muy bien organizado, limpio, prolijo y con capillas distintas según el tipo de milagro que se quiera agradecer.

El santuario y la loma

El complejo está construido sobre una loma, el mismo lugar donde los arrieros encontraron el cuerpo de Deolinda.

Se sube por una escalinata adornada con patentes, cintas coloradas, maquetas de casas y placas de todo tipo. Cada muestra representa un pedido que la Difunta cumplió.

Arriba hay una cruz y un pequeño santuario con la imagen de Deolinda y el bebé.

Capillas, promesas y ofrendas

En todo el complejo hay varias capillas con las distintas ofrendas según el tipo de milagro: camioneros, FF.AA, novias, juguetes, etc…

Museo de la Fe

El museo de la fe es una de las cosas que más nos sorprendió del lugar.

Es un recopilatorio de 200 años de ofrendas: hay camisetas, bicicletas, armas, uniformes y hasta autos y obras de arte.

Ahí está también el poncho de Flavio Zeballos, el arriero de la leyenda del ganado perdido.

Un dato curioso: entre las ofrendas también hay varias vinculadas al fútbol. Cuando nosotros fuimos vimos una camiseta de Messi que había llevado Chiqui Tapia, presidente de la AFA y sanjuanino, después de que Argentina ganara la Copa América 2021.

Cuánto tiempo necesitás para visitar la Difunta Correa

Como turista, no hace falta dedicarle un día entero, con unas horas alcanza. Funciona perfecto como parada dentro de un recorrido más largo, tal como hicimos nosotros: paramos camino a San Juan Capital y seguimos viaje después.

Ahora si vas como peregrino, eso ya depende de cada persona. Lo que vos sientas quedarte en ese lugar, está bien.

Cuándo visitar la Difunta Correa y principales celebraciones

El santuario se puede visitar todo el año, pero hay fechas que cambian completamente la experiencia.

La celebración principal es el 1 de abril, con misas, procesiones y devotos que llevan botellas de agua como ofrenda.

Unos días antes, entre fines de marzo y principios de abril, se realiza la Cabalgata de la Fe: una peregrinación a caballo que reúne a miles de jinetes de San Juan, otras provincias e incluso países vecinos.

También hay mucha afluencia en Semana Santa.

Si vas en cualquiera de estas fechas, la experiencia va a ser mucho más multitudinaria que un día normal.

Nosotros pasamos un día de semana común y el lugar ya nos pareció enorme y bastante concurrido, así que imaginate en fechas así.

Nuestra experiencia visitando la Difunta Correa con perro

Pudimos recorrer prácticamente todo el complejo con Almóndiga sin ningún tipo de inconveniente. Eso sí, siempre con una bolsita por si se manda una de las suyas.

El único lugar donde no la dejaron entrar, porque no aceptan mascotas, fue en el Museo de la Fe.

Esa fue nuestra experiencia ese día, así que si vas con tu mascota, igual conviene confirmar la política actual antes de ir y siempre tener cuidado por la cantidad de gente y ruidos que puede ser muy cansador para tu mascota.

Cómo continuar el viaje desde Vallecito

Desde acá hay dos caminos:

Si andás en auto y estás planeando un viaje por la provincia de San Juan, te dejamos este itinerario de 10 días para que te lleves un pantallazo de la provincia visitando lo más importante:

Cómo quedarte en San Juan por más días

Una idea es: traviajando.

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